Diversas fuentes coinciden que el gasto que realiza el sector privado para lograr el funcionamiento de las detracciones, percepciones y retenciones, se encontraría entre 150 y 200 millones de soles por año.
En realidad como marco conceptual, el sistema es bueno; además ha demostrado su eficiencia con el incremento de la recaudación. Sin embargo, como muchos proyectos públicos, su implementación es burocrática, confusa y todos los pasivos deben ser cubiertos por el lado mas débil: el sector privado. Si no detrae, si no percibe, sino retiene, sino se deposita y una larga lista de “sinos”, la autoridad tributaria le aplica a las empresas fuertes sanciones. Esto en economía se define como los costos transaccionales”, y en el siglo XXI debiera ser minimizado con tecnología, por un país que quiere crecer teniendo como el gran inversor al sector privado.
Primero, SUNAT debiera tener la tecnología, para que cada empresa que quiera hacer un pago a un proveedor, únicamente ingrese a la página web de la autoridad, y consigne la información necesaria; todos los montos que deben ser detraidos, percibidos o retenidos y demás condiciones, debieran ser automáticamente calculados y cobrados por la autoridad directamente. Significa, que si una empresa quiere hacer un pago de 4,000 soles a un proveedor, bastará que ingrese el monto (4,000 soles), la cuenta corriente y el banco de la empresa, la cuenta corriente y el banco del proveedor, con lo cual la tecnología de la autoridad tributaria, debiera resolver todos los porcentajes, y depositar en las cuentas corrientes los montos que considere y que se ajusten a ley. Con ello, aparecerían el débito en la cuenta corriente de la empresa, la detracción en la cuenta de SUNAT directamente y ya no en una cuenta del Banco de la Nación, el abono en la cuenta corriente del proveedor.
Asimismo, si se dieran retenciones por pago de impuesto a la renta se podría aplicar en esta transacciones. Inclusive el ITF estaría controlado en línea por la propia SUNAT, en lugar de recibir el informe de los bancos. Es decir, se podría hacer y controlar todo, pero teniendo como medio de comunicación a la tecnología.
Esto sería un enorme logro, porque a diferencia del “enfoque a posteriori” que emplea la SUNAT podría emplear un “enfoque a priori”, con lo cual el control es considerablemente más económico, limpio y claro para todos. Porque, si hay un error en la retención o en la detracción, ya no es responsabilidad de la empresa, sino es responsabilidad de la autoridad, que fue quien fijó las condiciones.
Técnicamente esto es un proyecto de unos pocos meses. Consideramos que SUNAT gasta mucho más tiempo y recursos en otros proyectos de menor impacto. Sin embargo, requiere mucho de voluntad política.
Obviamente este proyecto requiere de una gran plataforma tecnológica, pero hoy por hoy, tener tecnología es barato; no tener tecnología es lo caro.
Segundo, para implementar un proyecto de esta naturaleza es necesario que todas las empresas se encuentren codificadas, lo que en efecto existe; pero además, se encuentren codificadas todas actividades comerciales de manera específica, para permitir la determinación de que actividades y en que porcentajes se deben aplicar, las detracciones o retenciones por ejemplo. Con esta información el control y pago de todos los tributos, sería sumamente sencillo y completamente automático.
En general, no debería darse ninguna ley, reglamento o norma, que no sea susceptible de control automático. Si se puede automatizar es posible de implementar controles a gran escala, sin necesidad de estar contratando centenares de inspectores, fiscalizadores y demás, que solo engrosan el ya gigantesco aparato estatal. Control si, pero no control artesanal.
miércoles, 6 de agosto de 2008
Haciendo más eficiente al sistema tributario
Suscribirse a:
Entradas (Atom)