miércoles, 23 de julio de 2008

LA DEUDA TECNOLÓGICA DE LA ONP

A inicios de la década de los 90s, cuando se creó el sistema privado de pensiones (AFPs) para que los trabajadores pudieran pasar del sistema único estatal a cada una de las AFPs recién creadas, se requería la relación de aportes de cada trabajador, que estaba en manos de lo que hoy sería la ONP (Oficina de Normalización Previsional). Lamentablemente esta institución no tenía la información desagregada por cada uno de los trabajadores, por lo que para viabilizar la aplicación del nuevo sistema de pensiones, se creó la fórmula de “…el promedio de las 12 últimas remuneraciones, será el bono de reconocimiento”. Lo justo y equitativo hubiese sido que cada trabajador tenga en su cuenta corriente todos sus aportes provisionales, pero no fue así, sólo por falta de información, por falta de tecnología. Aquí la ONP contrajo una deuda tecnológica para que estos hechos no volvieran a repetirse.

Han transcurrido casi 15 años desde este infausto suceso tecnológico, y la ONP aún no consigue ser racional con el pago de pensiones. Por un lado, el trámite para la obtención de una pensión puede demorar más de un año, lo que ha derivado también en que la ONP tenga más de 100,000 juicios por reclamaciones; y por otro lado, se estima que existen más de 30,000 supuestos jubilados que están recibiendo una pensión que no les corresponde, aprovechando las falencias y ausencia de controles del sistema, lo que ocasiona también un forado al presupuesto nacional.

¿Por qué la ONP no funciona y las AFPs funcionan tan bien? ¿Por qué la ONP no tiene registros individualizados de los aportantes y las AFPs les hacen llegar a todos sus afiliados mensualmente sus cotizaciones detalladas? ¿Será por las diferencias que siempre existen entre lo público y lo privado?

La respuesta está en que las AFPs son usuarios activos de la tecnología mientras que la ONP y la mayoría de instituciones estatales limitan el uso de la tecnología. Según la misma ONP, se gastan 14 millones de soles anuales en estudios jurídicos para responder a las más de 100,000 reclamaciones. Un proyecto de automatización de toda la información debiera costar entre 6 ó 7 millones de soles y podría ser tercerizado, para que sea una empresa privada sea la que brinde el servicio. Al tener un registro único y permanentemente actualizado no se requeriría que ningún trabajador presente ningún documento porque todo se encontraría dentro de los sistemas automatizados de la ONP.

Hoy las planillas de los aportes están en poder del Estado, por lo que se tiene el insumo necesario, para iniciar este trabajo. Mientras no haya información confiable y actualizada continuarán los problemas. Se requiere hacer un reingeniería tecnológica de los servicios que presta la ONP.

Adicionalmente, para toda la información que la ONP no dispone –es decir anterior al año 1992- se tienen que aplicar modelos matemáticos y estadísticos para reducir la probabilidad de fraude. Para otorgar créditos los bancos usan modelos que les permiten calcular las probabilidades de pago de cliente. No es suficiente presentar información a través de copias legalizadas, sabiendo que en Lima y en el Perú en general es muy fácil obtener un documento falsificado.

El Estado Peruano necesita una reforma, pero la primera reforma es la reforma tecnológica, con ello tendremos un Estado eficiente realmente al servicio del ciudadano.
Rolando Liendo
Presidente del TRI – Instituto de Investigaciones en TecnoEconomía
www.techno-economy.com

domingo, 20 de julio de 2008

¿Porqué no nacen Bills Gates en Latinoamérica?

Recientemente el periodista Andrés Oppenheimer del Miami Herald, reavivó una discusión de 12 años atrás, preguntándose, el porqué no nacían otros Bill Gates en Latinoamérica.
La conclusión a la que llegó, entrevistando al mismo Mr. Gates, fue que esto no era posible, mientras no existiesen universidades que fomenten los talentos y que inviertan en ciencia y tecnología tal como lo hacen las universidades americanas, quienes estan10 ó 15 años adelante que sus homólogas en el resto de los países del mundo, incluyendo India y China.

Estoy de acuerdo con que uno de los factores es la casi nula inversión en ciencia y tecnología en Latinoamérica. En el Perú, se invierte 0,15% del PBI mientras que un país desarrollado se invierte en promedio entre 2% y 3% de su PBI. Sin embargo, existen otros factores igualmente importantes.

Primero, es la protección a la propiedad intelectual. El mercado americano es el mercado menos “pirata” en el mundo, con un índice del 24%; mientras que en el Perú el índice de piratería es del 71%, es decir, de cada 10 softwares instalados más de 7 son usados ilegalmente, es decir no pagaron ningún tipo de derecho por utilización.

Estos derechos representan ingresos para los creadores. Esto significa que el “Bill Gates americano” percibe 76% de ingresos y pierde el 24% por piratería en USA; mientras que el “Bill Gates latino”, percibe 29% de ingresos y pierde el 71% por piratería. Sin considerar tamaños de mercado, la diferencia de ingresos es abismal y podría representar la diferencia entre el éxito o el fracaso de un software creado en Latinoamérica.

Segundo, es el mercado de capitales. El ciclo de vida de una empresa típica americana es el crecimiento con socios inversores; en una primera instancia con capitales ángeles (que invierten porque creen que el proyecto será exitoso, sin importar el tamaño de la empresa o cuán nueva sea ésta) y luego con salida a la bolsa de valores, donde se consiguen las mayores inversiones.
De hecho Bill Gates es el dueño del 35% de Microsoft y el otro 65% pertenece a miles de inversionistas. El mercado de capitales en Latinoamérica es incipiente.

No existen capitales ángeles para apoyar emprendimientos de las pequeñas empresas, y cuando se revisa las empresas listadas en la Bolsa de Valores de Lima, en su gran mayoría son empresas mineras.

Un fondo como el de las AFPs (más de 12,000 millones de dólares) tiene que invertir en el exterior, porque no existe la reglamentación local para inversiones en pequeñas empresas, es cierto, con mayor riesgo, pero cierto es también, con mucha mayor rentabilidad. Por tanto, el “Bill Gates latino” tendría que condenar a su empresa a ser una microempresa perpetua o a crecer con sus propios recursos, porque no tiene acceso al capital.

Tercero, la valoración del intangible. El mundo de las últimas décadas está inmerso en la sociedad del conocimiento. Los insumos, que en la sociedad industrial, representaban la mayor parte del costo, ahora han sido sustituidos por “know how” es decir, el conocimiento.
Un ceviche puede costar 35 soles, pero los ingredientes no llegan a 10 soles. Los insumos de un “blue jeans” puede llegar a 20 soles, pero en Saga o Ripley existen “blue jeans” definidos como de “marca” que cuestan encima de 500 soles.
En esta sociedad nace la industria del software que es puro conocimiento; pero un software peruano como un antivirus que vende 1, 0 millón dólares al año, no serviría como garantía prendaria en un banco para un préstamo de 10,000 dólares o para hacer una transacción comercial; ni SUNAT lo aceptaría en caso de una garantía por cobro de impuestos, y esto solamente porque la sociedad latina está acostumbrada a las garantías físicas: casas, terrenos, maquinaria, etc.
En el mercado americano dejar como garantía una marca, un diseño, un software puede tener entre las 10 empresas americanas más grandes, 4 son de software y tecnología, donde su mayor activo es el conocimiento.

Cuarto, el sistema judicial. El derecho americano está basado en la jurisprudencia. Por eso son tan importantes los fallos de los jueces, porque a partir de ese momento, por el mismo caso, todos los jueces fallarán de la misma manera.
El derecho latino, en su mayoría está basado en el derecho positivo donde todo tiene que estar escrito en códigos para que pueda ser aplicado; por eso tenemos el código civil, el código penal, entre otros.

Como las tecnologías de la información avanzaron muy rápido, los códigos jurídicos no se pudieron actualizar con la misma rapidez. Un ladrón de claves y fraudes en Internet tendría una pena más benigna, que un ladrón que entró a una casa a robar electrodomésticos, simplemente porque la “violación de domicilio” está contemplada en el código civil, mientras que la legislación sobre Internet es aún muy vaga.

Esta jurisprudencia americana evitó a mediados de los 80s que IBM (el grande de ese momento) se apropiase de la patente MS DOS de Microsoft (una pequeña empresa en ese momento). Esta protección legal a las empresas americanas les permite crecer a ritmos más acelerados.