lunes, 14 de julio de 2008

La importancia de las certificaciones internacionales

Considero que uno de los mayores limitantes que hemos tenido los peruanos para crecer económicamente ha sido la famosa oración “.....el Perú es un mendigo sentado en un banco de oro”, toda vez que generaciones de generaciones han pensado que habiendo “riqueza dormida”, se tenía que hacer muy poco y esperar que la “riqueza despierte”. Ha sido tan aciago este mensaje, que un estudioso de la vida de Raimondi, aseguraba hace poco, que Raimondi no era el autor de este
mensaje.

Una nueva versión de esta oración es que el “recurso humano peruano es talentoso”. Algunos lo califican inclusive de “altamente creativo e innovador”. Resulta evidente que todos queremos que así sea, pero no por ello, nos debemos quedar únicamente en el enunciado. Todo debe ser demostrable. Si queremos que el recurso humano sea considerado en el mundo, como de alto nivel, debemos tratar de lograr las certificaciones internacionales que así lo demuestren, para las personas y para las empresas.
Por ejemplo, se dice que los programadores de sistemas peruanos son de alta calidad y que antes exportábamos médicos y contadores, pero que ahora exportamos profesionales en informática por su talento. No bastaría este enunciado, necesitamos certificar que en el Perú, tenemos profesionales informáticos de alta calidad.
Felizmente en este caso, existe una certificación de conocimientos de programación otorgado por una transnacional, que muestra al Perú como el segundo país con mayor número de programadores certificados en Latinoamérica. Esto es como examen TOEFL para garantizar el conocimiento del idioma inglés, donde los informáticos peruanos han obtenido un meritorio segundo lugar. Esto es demostrar la existencia de un talento.

Otro ejemplo, son las certificaciones de las empresas. Muchas empresas dicen que tienen procesos de calidad, pero son pocas –menos del 2% del total- aquellas que tienen una certificación ISO 9001:2000 que es un estándar mundial de calidad. Muchas dicen que se preocupan de sus trabajadores, de sus socios minoritarios, de cumplir con las leyes, de su rol social, pero ninguna en el Perú ha obtenido una certificación internacional SA 8000, que es la certificación de
responsabilidad social. Por tanto, se debe hablar menos y hacer más.

Inclusive algunas empresas, se contentan con aparecer en los periódicos levantando trofeos como “la empresa del año”, “la mejor empresa del sector”, “premio a la mejor performance”,etc., cuando ya todo el mundo sabe que esos concursos son pagados. Por “adquirir estos premios” se debe pagar de 2,000 a 25,000 dólares, dependiendo si el premio es nacional o internacional.
Obviamente disfrazados en la publicación de una reseña de la empresa en la revista, los costos de la cena en algún hotel de Lima, Sao Paulo o Miami, según la procedencia de los organizadores, el costo del trofeo, entre otros. Estos premios “engaña muchachos” le hacen mucho daño a la empresa –en lugar de mejorar su imagen- pero el mayor daño es el moral, porque creen que han obtenido un logro empresarial.

Es digno de rescatar algunas certificaciones obtenidas por empresas peruanas en contiendas internacionales sumamente exigentes. En la industria de software existe una certificación CMMI (Capability Matiurity Model, Modelo de Maduración de Capacidades) cuya implementación dura en promedio 4 años, y que solamente el 0,12% de las empresas en el mundo poseen esta certificación. En el Perú, ya existen 3 empresas que cuentan con esta difícil certificación.

Estas son las certificaciones que sirven y que posicionan a las empresas peruanas en un mundo competitivo y globalizado.